Fray Escoba, el santo de barrenderos y barberos.

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Dice el Evangelio que “el que se humilla será enaltecido”, Fray Escoba o mejor dicho, San Martín de Porres, encarnó con su vida esta gran virtud.

Nació en Perú el 9 de diciembre de 1579 de padre noble, Juan de Porres y de una negra liberta, Ana Velázquez. Hizo sus votos de pobreza, castidad y obediencia en la Orden de los Padres Predicadores -Dominicos- en 1606.

Un sueño le toca el corazón con la frase: “ser el último y pasar desapercibido”. Es su anhelo más profundo el seguir a Jesús.

Sus trabajos como barrendero, barbero y herborista los realizaba con extraordinario amor. Al mismo tiempo, este amor tan semejante al de Nuestro Señor, hizo que muchísimos le buscaran para aliviar sus necesidades materiales y espirituales.

Su carismática personalidad y ese contagiar a Dios a todos hizo unir a la gente sencilla y nobles, a los pobres y a los ricos. No dejaba a nadie sin su atención amorosa y dedicada.

Eran las 9 de la noche del 3 de noviembre de 1639, Fray Martin hizo a sus hermanos religiosos recitar el Credo en voz alta. A ese tiempo, Martín entregó su alma a Dios luego de una enfermedad que lo dejó en cama.

Fue canonizado por el ahora también santo, Juan XXIII papa, el 6 de mayo de 1962. Le nombró patrono universal de la justicia social. Sus restos descansan en la Basílica y Convento de Santo Domingo en Lima, Perú, junto a los restos de Santa Rosa de Lima.

Imagen de San Martín de Porres

Festividad en nuestra comunidad parroquial.

Compartimos entre nosotros esta fiesta de San Martin de Porres. Pedimos su intercesión constantemente en la Capilla San Martín.

Luego de la Santa Misa en su honor cada 3 de noviembre, la comunidad comparte el pan de San Martín e implora su protección.

Junto con San Martín de Porres pedimos a Dios: ¡que sea yo el último y pase desapercibido!

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