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¿Querés ser un cristiano feliz? ¡Haz misión!

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Si fueses un apóstol y Cristo te dice: Hermano, ¿querés irte a una isla remota a llevar la buena noticia? ¿Lo harías? Así como los doce primeros valientes que dieron su vida por Cristo y la Iglesia.

La vocación de la Iglesia es evangelizar.

Nuestra Iglesia ha sido misionera desde su nacimiento. Muchos cristianos católicos han hecho la experiencia de anunciar el mensaje de Cristo a cuantos puedan en donde sea necesario. Es por ello, que cuando veas una pequeña ermita en el pueblo más alejado, o un pequeño altar en medio de una cueva, o en tu misma parroquia del barrio, pensá en misioneros que le dijeron un sí a Cristo. Y es que el mismo Jesús nos sigue interpelando hoy: “Id por todo el mundo y predicad el Evangelio” (Marcos 16. 16) En el fondo, debemos recordar que todo lo que Jesús nos pide es porque nos hará realmente felices. Nosotros somos la Iglesia de hoy, la Iglesia que debe ser la misma de siempre. Con espíritu misionero. Un espíritu alegre que debe contagiar al mundo entero. ¿Pero que alegría anunciamos? La alegría verdadera que solo viene de Cristo. Como decía San Juan Pablo II, nada fuera de Cristo podrá darnos la verdadera felicidad. En esto consiste el mensaje de la misión.

Lo necesario para la misión.

• Conoce a Cristo, enamorate de Cristo y da a Cristo. Al seguir a Jesús como nuestro Camino, experimentamos la Verdad y recibimos su Vida, que es la plena comunión con Dios Padre en la fuerza del Espíritu Santo, que nos libera de toda forma de egoísmo y es fuente de creatividad en el amor. (Papa Francisco en la Jornada Mundial de las Misiones 2017) • Dale un sí comprometido. Uno que se renueve cada día y que permita, primero, la acción del Espíritu Santo y en segundo lugar, que no deje nunca lugar al cansancio o la desazón anteponerse a esta misión.

Las condiciones de la misión.

En otra parte de la Escritura, Cristo dice: “No lleven ni bolsa, ni alforja, ni calzado” Lucas 10, 1 – 12. ¿Nos manda Jesús a quienes deseamos aceptar la misión, ir desprovistos? Podríamos pensar que estas condiciones están algo raras. Mejor vamos a fondo a la luz de San Agustín. • La bolsa y la alforja: esta se puede convertir en un peso grande dependiendo que uso le des. San Agustín llega a recordar la bolsa que le correspondía a Judas llevar y en lo que terminó todo ese asunto. Se trata de que encuentren en nosotros fuente y no un depósito. Que siempre demos y no guardemos nada para nosotros. • El calzado: San Agustín recuerda que el calzado, el cuero, está hecho de animales muertos. Debemos renunciar a las obras de la muerte, de lo que no es Vida, o sea Cristo. Es recordar aquel momento en que Dios les dice a Moisés: descalzate pues estás pisando tierra sagrada. ¿No estamos ya en tierra sagrada, incluso, con Dios dentro de nosotros luego de cada comunión? Es hora de descalzarse de la soberbia, del egoísmo. De la falsa alegría que nos deja cada vez que se esfuma, más tristes.

La misión es ahora y debe continuar.

Aprovechemos estos días, los momentos de oración y de la Santa Misa para agradecer a Dios el don de su Iglesia misionera, o como dice el Papa Francisco: una Iglesia en salida y de las periferias, una iglesia con olor a oveja. Demos gracias a Dios por tantas vidas entregadas a la misión en el silencio. Son vidas heroicas que no son mediáticas. Pero que cada día se donan a si mismas sin importar las contrariedades. Tantos religiosos misioneros y misioneras en cada rincón del mundo. También agradezcamos el don de los misioneros de la oración. Monjes y monjas encerrados en claustros que son más que nada, ventanas al cielo y que nos sostienen con esa oración que no cesa ni de día ni de noche. Demos gracias a Dios por los presbíteros que misionan 24/7 en sus parroquias, así como nuestros obispos que cuidan con tanto amor y celo a las ovejas del rebaño que les han sido confiados. Y por último agradezcamos a Dios el don de los misioneros de lo cotidiano. De los esposos y esposas, hijos e hijas que testimonian a Cristo en el hogar, en el trabajo y en los ambientes sociales. Que nunca se agoten los seglares que misionan con su vida cotidiana. Si te gustó o te interesa el tema de la misión, síguenos este mes de noviembre en nuestras redes sociales.]]>

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