Especial – Día de Pentecostés

Nos aproximamos al fin de la Cincuentena Pascual que culmina con la fiesta solemne de Pentecostés. En este día celebramos la venida del Espíritu Santo.

Por ello hemos preparado esta reseña especial, en forma de preguntas y respuestas, para que participemos de esta fiesta conociendo de su significado y su importancia.

¿Quién es el Espíritu Santo?

Según el Catecismo de la Iglesia Católica, el Espíritu Santo es la Tercera Persona de la Santísima Trinidad. Es decir, habiendo un sólo Dios, existen en Él tres personas distintas: Padre, Hijo y Espíritu Santo. Por tanto, el Espíritu Santo es Dios mismo.

Lo recibimos el día de nuestro bautismo y su acción se hace mas fuerte en nuestra alma, siempre que hacemos un acto bueno como ir a misa, comulgar, confesarnos, orar, hacer obras buenas. De allí que es importante bautizar lo más pronto posible a nuestros hijos, para que Dios empiece a vivir dentro de ellos.

Nadie puede arrebatarnos el Espíritu Santo porque vive dentro de nosotros. Como bautizados somos templos del Espíritu Santo. Solo podemos alejarlo de nuestro corazón nosotros mismos cuando cometemos un pecado.

El Espíritu Santo es un don de Dios:

Dios es Amor (Jn 4,8-16) y el Amor que es el primer don, contiene todos los demás. Este amor Dios lo ha derramado en nuestros corazones por el Espíritu Santo que nos ha sido dado. (Rom 5,5).

¿Qué hace el Espíritu Santo?

Puesto que hemos muerto, o al menos, hemos sido heridos por el pecado, el primer efecto del don del Amor es la remisión de nuestros pecados. El Espíritu Santo es el que vuelve a dar a los bautizados la semejanza divina perdida por el pecado. Por el Espíritu Santo nosotros podemos decir que "Jesús es el Señor. es decir que para entrar en contacto con Cristo es necesario haber sido atraído por el Espíritu Santo.

¿Porqué al Espíritu Santo le decimos Paráclito?

El Paráclito es una palabra del griego parakletos, que literalmente significa aquel que es invocado, es por tanto el abogado, el mediador, el defensor, el consolador. Jesús nos presenta al Espíritu Santo diciendo: El Padre os dará otro Paráclito (Jn 14,16). El abogado defensor es aquel que, poniéndose de parte de los que son culpables debido a sus pecados, los defiende del castigo merecido, los salva del peligro de perder la vida y la salvación eterna. Esto es lo que ha realizado Cristo, y el Espíritu Santo es llamado otro paráclito porque continúa haciendo operante la redención con la que Cristo nos ha librado del pecado y de la muerte eterna.

Os he dicho estas cosas estando entre vosotros. Pero el Paráclito, el Espíritu Santo, que el Padre enviará en mi nombre, os lo enseñará todo y os recordará todo lo que yo os he dicho (Jn 14, 25-26).

¿Qué es el Día de Pentecostés?

Aunque sus orígenes más remotos nos llevan a un vocablo griego que puede traducirse como “quincuagésimo”. El concepto Pentecostés se utiliza para nombrar la fiesta celebrada por la Iglesia católica el quincuagésimo día que sigue a la Pascua de Resurrección, que se sitúa entre el 10 de mayo y el 13 de junio. Dicha festividad está consagrada a la Venida del Espíritu Santo sobre los apóstoles.

Al llegar el día de Pentecostés, estaban todos reunidos en un mismo lugar. De repente vino del cielo un ruido como el de una ráfaga de viento impetuoso, que llenó toda la casa donde se encontraban. Se les aparecieron unas lenguas como de fuego que se repartieron y se postraron sobre cada uno de ellos; quedaron todos llenos del Espíritu Santo y se pusieron a hablar en otras lenguas, según el Espíritu les concedía expresarse" (Hech 2, 1-4).

¿Qué son los dones del Espíritu Santo?

El Espíritu Santo da, a quien le es fiel, 7 preciosos regalos o dones. Estos dones se van aumentando si así lo pedimos en la oración.

1) Don de Sabiduría:

El Espíritu Santo mediante este regalo, permite a nuestra alma sencilla conocer a Dios y todo lo que a El se refiere. Nos da un gusto especial por todo lo que se refiere a Dios o al bien de las almas. Nos hace gozar con la oración y encontrar verdadero gusto en las lecturas de buenos libros especialmente de la Biblia. Hace que ya no actuemos sólo para que nos admiren, nos lo agradezcan o nos estimen, sino solamente para que Dios quede contento.

2) Don del Entendimiento:

Mediante este regalo, El Espíritu Santo permite que entendamos mejor los misterios de Dios, es decir, esas cosas que cuesta trabajo entender; que tengamos mayor certeza de lo que creemos, todo se vuelve más claro. El Espíritu Santo también ilumina nuestro entendimiento para que comprendamos la palabra de Dios en la Biblia.

3) Don de Consejo:

El Espíritu Santo nos ayuda a que en el momento de tomar una decisión, escojamos lo que más nos convenga, nos inspira lo que debemos hacer y cómo debemos hacerlo, lo que debemos decir y cómo decirlo, lo que debemos evitar y lo que debemos callar. A veces al leer una buena lectura, El Espíritu Santo nos dice lo que está esperando de nosotros.

También nos ayuda a encontrar soluciones rápidas para causas urgentes, y guiar a otros para que no hagan lo que no les conviene.

4) Don de Fortaleza:

Es una fuerza especial para realizar todo lo que Dios quiere de nosotros y para resistir con paciencia y valor las contrariedades de la vida.

La vida es a ratos tan dura que sin el regalo de la fortaleza, no seríamos capaces de aguantar sin desesperación.

La fortaleza nos ayuda también en las tentaciones.

5) Don de Ciencia:

Es una facilidad para que podamos distinguir entre lo verdadero y lo falso, distinguir lo que nos llevará a Dios y lo que nos separará de Él.

Este regalo del Espíritu Santo también nos ayuda a convencernos de que lo que más vale no es lo material sino lo espiritual.

6) Don de Piedad:

Las personas que reciben este regalo, tienen hacia Dios un cariño como hacia un Padre amorosísimo, y todo lo que sea por Él, lo hacen con gusto.

Este regalo del Espíritu Santo nos moverá a tratar a Dios con la ternura y el cariño de un buen hijo con su padre y a las demás personas como a verdaderos hermanos.

7) Don del Temor de Dios:

Es un temor cariñoso, que nos da respeto de ofender a Dios, porque Él es un Padre tan generoso y lleno de bondad hacia nosotros, y también porque sabemos que Dios es ¨justo¨.

Todo menos apartarse de Dios. Es pues, un temor que nace del amor.

¿Y qué son los frutos del Espíritu Santo?

Aquél que vive en gracia, (con el alma limpia, sin pecado) tiene al Espíritu Santo dentro, y por ello, tiene unas cualidades especiales que se llaman Frutos del Espíritu Santo. Son los siguientes:

  • Tener amor.
  • Alegría
  • Paz.
  • Tolerancia.
  • Agrado.
  • Generosidad.
  • Lealtad.
  • Sencillez.
  • Dominio de sí.

Todos estos frutos son ideales en cualquier ocasión y momento de la vida: en casa con los padres, los hermanos, en la escuela, con los profesores y compañeros, en el trabajo, en la fábrica, en la siembra… con todas las personas. – Para tener todos estos frutos debemos desear ser por entero de Dios y decirle que actúe sin límites en nuestras vidas.

¿Cómo orar al Espíritu Santo?

Con devoción puede hacer la siguiente oración:

Ven Espíritu Santo, inflama mi corazón y enciende en el fuego de tu Amor. Dígnate escuchar mis súplicas, y envía sobre mí tus dones, como los enviaste sobre los Apóstoles el día de Pentecostés.

Espíritu de Verdad, te ruego me llenes del don de Entendimiento, para penetrar las verdades reveladas, y así aumentar mi fe; distinguiendo con su luz lo que es del buen, o del mal espíritu.

Espíritu Sempiterno, te ruego me llenes del don de Ciencia, para sentir con la Iglesia en la estima de las cosas terrenas, y así aumentar mi esperanza; viviendo para los valores eternos.

Espíritu de Amor, te ruego me llenes del don de Sabiduría, para que saboree cada día más con qué infinito Amor soy amado, y así aumente mi caridad a Dios y al prójimo; actuando siempre movido por ella.

Espíritu Santificador, te ruego me llenes del don de Consejo, para obrar de continuo con prudencia; eligiendo las palabras y acciones más adecuadas a la santificación mía y de los demás.

Espíritu de Bondad, te ruego me llenes del don de Piedad, para practicar con todos la justicia; dando a cada uno lo suyo: a Dios con gratitud y obediencia, a los hombres con generosidad y amabilidad.

Espíritu Omnipotente, te ruego me llenes del don de Fortaleza, para perseverar con constancia y confianza en el camino de la perfección cristiana; resistiendo con paciencia las adversidades.

Espíritu de Majestad, te ruego me llenes del don de Temor de Dios, para no dejarme llevar de las tentaciones de los sentidos, y proceder con templanza en el uso de las criaturas.

Divino Espíritu, por los méritos de Jesucristo y la intercesión de tu Esposa, María Santísima, te suplico que vengas a mi corazón y me comuniques la plenitud de tus dones, para que, iluminado y confortado por ellos, viva según tu voluntad, muera entregado a tu Amor y así merezca cantar eternamente tus infinitas misericordias.

Amén.

Fuentes:

Este artículo fue redactado con base en las siguientes fuentes de información:

ACI Prensa: https://www.aciprensa.com/fiestas/pentecostes/espiritusanto.htm ACI Prensa – Oraciones: https://www.aciprensa.com/Oracion/espiritu-dones.htm EWTN: https://www.ewtn.com/spanish/prayers/el_esp%C3%ADritu_santo.htm La Verdad Católica: [http://www.laverdadcatolica.org/F35.htm Definición de Pentecostés: http://definicion.de/pentecostes/

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