Tres claves para vivir la Cuaresma

Tanto en nuestra parroquia como en el resto del mundo, iniciamos el tiempo de Cuaresma con el rito de la ceniza, que nos recuerda nuestra fragilidad, nuestro origen y que por tanto estamos necesitados de la Gracia de Dios. Es un signo que también nos compromete a enmendar nuestras faltas y buscar así la conversión.

Es un tiempo para buscar nuestra purificación, para creer, es decir, para recibir a Dios en nuestra vida y permitirle “poner su morada” en nosotros (Juan 14,23). Es la conversión que se logra mediante una buena confesión de los pecados.

El ayuno, la oración y la caridad, tal como los presenta Jesús en su predicación (Mateo 6, 1-18), son las condiciones y la expresión de nuestra conversión. En este tiempo de Cuaresma, acoger y vivir la verdad que se manifestó en Cristo significa ante todo dejarse alcanzar por la palabra de Dios.

Por ello te invitamos a repasar una a una estas tres claves para vivir el tiempo de Cuaresma::

  1. Ayuno: No solo de comida y bebida, sino también de nuestro egoísmo, vanidad, orgullo, odio, pereza, murmuraciones, malos deseos, venganza, impureza, ira, envidia, rencor, injusticia, insensibilidad ante las miserias y necesidades del prójimo.
  2. Caridad: No solo material, sino prestar ayuda a quien la necesita, enseñar al que no sabe, dar un buen consejo a quien lo pide, compartir alegrías, repartir sonrisa, ofrecer nuestro perdón a quien nos ha ofendido.
  3. Oración: Sin oración, tanto el ayuno como la caridad no se sostendrían; caerían por su propio peso. En la oración, Dios va cambiando nuestro corazón, lo hace más limpio, más comprensivo, más generoso. La oración es generadora de amor e induce a la conversión interior.

*Fuente: Regnum Christi.

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